La importancia del tacto para los más pequeños

La hora dorada

De los cinco sentidos que poseemos el ser humano, el tacto es quizás uno de los que pasan más desapercibidos a pesar de ser uno de los más importantes. Los niños pequeños aprenden acerca de nuestro mundo a través de todos los sentidos, uno de ellos el tacto. Cosas tan sencillas como coger una piedra y llevársela a la boca proporcionan a los niños infinidad de información: textura, sabor, temperatura, tamaño, formas… Así aprenden a diferenciar objetos.

Una actividad para los más pequeños, que puede resultar tremendamente divertida, es jugar a adivinar texturas u objetos.

Para los bebés simplemente podemos darles, cuando estemos en la naturaleza, hojas, piedras o pequeños palos de madera para que los toquen y experimenten con ellos. Siempre bajo vigilancia, por supuesto.

Si los niños son un poco más grandes, esta actividad se puede realizar con los ojos vendados, dándoles diferentes objetos para que averigüen de qué se trata. Si hay suficientes niños podemos hacer equipos para que busquen ellos mismos los objetos que deberá adivinar el equipo contrario. ¡También mediante el olor! Aquí algunas ideas si ellos no consiguen reunir objetos suficientes: plumas, piedras, musgo, palos, hojas, corteza de un árbol, tierra, hierba, alguna flor…

Pasar un día agradable rodeados de naturaleza puede ser además la mejor escuela para nuestros pequeños.

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